Guía Vital de Nutrición y Hábitos para la Primavera
- Nuria Sánchez
- hace 6 días
- 3 Min. de lectura
Adaptar tu alimentación y hábitos a la primavera es fundamental para ayudar al organismo a transitar del letargo invernal a una estación de mayor intensidad lumínica y actividad. Esta transición puede provocar la llamada astenia primaveral, caracterizada por cansancio, somnolencia y falta de energía.
Aquí tienes las recomendaciones principales:
1. Adaptación de la alimentación
La primavera es el momento de limpiar y depurar el organismo de los excesos del invierno (comidas grasas, saladas y procesadas).
Protagonismo del hígado: Según diversas tradiciones, el hígado es el órgano clave en esta estación. Para ayudarlo a eliminar toxinas, se recomienda tomar infusiones de hierbas amargas (boldo, alcachofera, diente de león o cardo mariano) unos 20 minutos antes de comer.
Alimentos frescos y verdes: Aumenta el consumo de vegetales de temporada ricos en clorofila y antioxidantes, como puerros, apio, espinacas, berros y alcachofas. Los germinados (de brócoli, alfalfa o legumbres) son esenciales por su alta densidad enzimática y vitaminas que combaten la fatiga.
Reducción de tóxicos: Es importante limitar la sal, el azúcar refinado, las grasas saturadas y el alcohol.
Hidratación y vitalidad: Bebe suficiente agua, caldos vegetales o agua de coco. Un buen hábito matutino es empezar el día con un vaso de agua templada con limón exprimido para activar el hígado.
Cocciones ligeras: Sustituye los guisos pesados por métodos más rápidos y con menos fuego, como el vapor corto, el escaldado o el salteado al wok.
Magnesio: Este mineral es clave en primavera porque ayuda al sistema nervioso y reduce la inflamación de las mucosas en caso de alergias.

2. Hábitos y estilo de vida
Exposición a la luz solar: La luz del sol es vital para regular los ritmos circadianos y aumentar los niveles de serotonina (hormona de la felicidad) y vitamina D. Se aconseja pasear al aire libre, especialmente en las horas centrales del día.
Ejercicio físico moderado: La actividad física regular, preferiblemente en el exterior, mejora la circulación, ayuda a eliminar toxinas mediante el sudor y libera endorfinas que mitigan el estrés.
Higiene del sueño: El cambio de hora y el aumento de luz pueden alterar el sueño. Es fundamental intentar dormir un mínimo de 7 horas y mantener horarios constantes de descanso. En casos de dificultad de adaptación, suplementos como la melatonina pueden ayudar a regular el ciclo sueño-vigilia.
Cuidado de la piel y los ojos:
Piel: Sustituye las cremas densas de invierno por hidratantes más ligeras y utiliza fotoprotección diaria, ya que la radiación solar se intensifica.
Ojos: Usa gafas de sol para protegerte tanto de los rayos UV como del polen y el viento, que suelen causar conjuntivitis alérgica.
3. Bienestar emocional y relaciones
Gestión de la libido: Es normal sentir un aumento del deseo sexual debido al equilibrio hormonal y la luz solar. Las fuentes consultadas sugieren canalizar esta energía renovada a través de una comunicación abierta con la pareja o conociendo gente nueva si no se tiene.
Prevención de la astenia: Si los síntomas de cansancio o tristeza persisten más de dos o tres semanas, es recomendable consultar con un profesional, ya que podría tratarse de un trastorno adaptativo más severo.
Adicionalmente, se recomienda realizar controles oftalmológicos o dermatológicos si se detectan cambios inusuales debido al aumento de alérgenos y radiación en esta época.
Y recuerda comer saludable con productos de cercanía. El última sábado de mes te esperamos en el Mercado de productores de Colmenar Viejo
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